/ #Mente #Miedo 

Tipos de miedo y cómo manejarlos

Clasificación del Miedo

Todos nosotros hemos experimentado miedo en algún momento de nuestras vidas. Desde un punto de vista evolutivo, el miedo es un mecanismo incorporado, un sistema de alerta altamente efectivo que nos ayuda a mantenernos fuera de peligro y daños físicos. En pocas palabras, el propósito original del miedo era ayudarnos a mantenernos vivos.

Como la mayoría de nosotros ya no vivimos en medio de un vasto desierto, las respuestas de miedo que nos han ayudado a mantenernos a salvo de osos y leones no nos hacen mucho bien en la vida moderna. Ya no experimentamos la misma amenaza mortal que nuestros ancestros perdidos hace mucho tiempo. Nuestras vidas físicas rara vez corren peligro, por lo que los temores con los que lidiamos hoy en día están en gran parte condicionados.

Si bien el miedo saludable aún nos alerta sobre el peligro, existen otros dos tipos de miedo que han evolucionado con el tiempo: el miedo real y el miedo ilógico. Los tres tipos de miedo pueden ayudarnos a crecer si nos damos cuenta de ellos, pero la mayoría de las veces, nos roban la alegría que podríamos estar experimentando día a día.

Echemos un vistazo a estos tres tipos de miedo, cómo afecta cada uno a su vida y cómo trabajar con ellos.

Miedo sano (o miedo saludable)

El miedo saludable nos ayuda a discernir situaciones seguras de peligrosas. Es un regalo dado a todos y cada uno de nosotros y, típicamente, se manifiesta como una respuesta instintiva, física. Este es el tipo de miedo que necesitamos para nuestra supervivencia y protección, y se caracteriza por una respuesta física: una descarga de adrenalina, una frecuencia cardíaca elevada, un estallido de energía. Es el miedo que se activa cuando estás parado demasiado cerca del borde de un acantilado o colocando tu mano cerca de una llama abierta.

El miedo saludable nos mantiene seguros y debemos respetar ese instinto, pero no siempre lo escuchamos. Un equipo de psicólogos sociales realizó un experimento en el que pidieron a los participantes que se sentaran en una sala y completaran un cuestionario. A los pocos minutos de este experimento, el equipo comenzaría a derramar humo en la habitación a través de un respiradero. Descubrieron que, si estaban solos, el participante se levantaba y alertaba a alguien sobre el humo. Pero cuando los participantes estaban en una habitación juntos? El tiempo que les llevó a decir algo fue exponencialmente más largo. Su miedo a avergonzarse a sí mismos por la reacción exagerada era más fuerte que su instinto, incluso cuando la habitación se llenaba de tanto humo que apenas podían ver.

¿Cómo manejar el miedo saludable?

Escucha tu intuición. Ante tu intuición que te dice que algo está mal, no trates de razonar contigo mismo. Solo escuche lo que sus instintos intentan decirle y tome medidas para garantizar su seguridad. Si sientes que debes evitar un determinado camino, o si la persona que está parada en el ascensor al que estás a punto de ingresar te hace sentir incómodo, honra tu intuición.

Miedo real

Si bien el miedo real se basa mucho en la realidad, no es lo mismo que el miedo sano en el sentido de que no se basa en el peligro físico. Algunos ejemplos serían el miedo a perder a las personas que más amamos, nunca alcanzar nuestros sueños y aspiraciones, e incluso el miedo a nuestra propia muerte. Este temor existe en la verdad de que la vida es una condición terminal, y se basa en algo que es irrefutablemente real: todo lo que hacemos y todo lo que somos tiene una fecha de vencimiento. Estas manifestaciones de miedo real pueden ser existenciales, pero son tan válidas porque están asociadas con eventos reales como la muerte, el cambio y el dolor.

Este tipo de miedo puede ser un hecho de la vida, pero también puede consumirnos hasta el punto de dejar de vivir nuestras vidas por completo.

¿Cómo manejar el miedo real?

Los miedos reales pueden ser empoderadores. Por ejemplo, si teme perder a las personas que ama, ponga su energía para estar completamente comprometido cuando pase tiempo con ellos y aprecie plenamente que están aquí ahora. Si temes el proceso de envejecimiento, tal vez esta energía podría gastarse haciendo ejercicio y haciendo cambios en la dieta para asegurar que los años dorados sean más saludables. El miedo real puede ser usado como una poderosa motivación para usar nuestros pensamientos y pasar nuestro tiempo sabiamente.

Miedo ilógico

Este es el grande. El miedo ilógico reside en el extremo opuesto del espectro del miedo sano. Se siente igual, pero normalmente se desencadena como resultado de algo hipotético o totalmente inexistente.

Ya sea grande o pequeño, este miedo se manifiesta para todos nosotros de diferentes maneras.

Arañas, Alturas, Cucarachas, Insectos Voladores. ¿Hay un miedo en tu vida que cae en esta categoría? Tal vez es conducir en autopistas? ¿Claustrofobia? ¿Hablar en público? Imagina, por un momento, cómo sería tu vida si se eliminara este miedo. El sentimiento es casi siempre de liberación y paz.

Cómo manejar el miedo ilógico.

Usando una experiencia hipotética de miedo ilógico (miedo a los ascensores, por ejemplo), te guiaré a través de los pasos para erradicar este tipo de miedo de tu vida diaria:

1. Anticipe lo que pasará, prepárese.

Se ha comprobado científicamente que nuestra fuerza de voluntad es más fuerte en la primera parte del día. Experimentamos niveles óptimos de resistencia y resistencia, entonces, prácticamente hablando, hacemos lo que te asusta a primera hora de la mañana.

2. Desafía tus pensamientos basados ​​en el miedo.

Los pensamientos basados ​​en el miedo caen en una de tres categorías:

  • Profetizando: “Voy a subir a este ascensor y tendré un ataque de pánico en toda regla”.
  • Catastrofismo: “¡Los cables del ascensor se romperán, y voy a estrellarme hasta la muerte!”
  • Sobregeneralización: “Escuché que un ascensor se atascó una vez, así que nunca los volveré a montar”.

Cada vez que surge uno de estos pensamientos, podemos reconocer que nuestro miedo ilógico está en funcionamiento y podemos desafiar estos pensamientos con las siguientes preguntas:

  • ¿Qué a mi alrededor contradice este pensamiento? (por ejemplo, “El ascensor parece nuevo y funciona sin problemas”).
  • ¿Qué acción podría tomar si esto ocurriera? (por ejemplo, “siempre puedo pedir ayuda usando la alarma del ascensor, y no hay ninguna indicación de que mi teléfono no funcione”).
  • ¿Es este pensamiento basado en el miedo? (por ejemplo, “Sí, puedo ver claramente que estoy catastrofizando. No hay evidencia de que lo que temo se vuelva realidad y toda evidencia es lo contrario”).

Haga estas preguntas la próxima vez que se encuentre ante el temor de pensamientos temerosos.

3. La exposición.

Usando los pasos anteriores, haga un plan para enfrentar su miedo. Aborde una cantidad manejable cada día y construya sobre ella. Usando el miedo del ascensor, podría planear subir un solo piso en edificios más nuevos todos los días hasta que se vuelva simple, luego avanzar a dos o tres pisos a la vez. Antes de que te des cuenta, estarás montando en ascensores con facilidad. No importa cuál sea su miedo ilógico, es completamente posible erradicarlo con paciencia y compromiso.

Reflexione sobre sus miedos

Ponga realmente atención a sus emociones, ya que esto es clave para desarrollar esa conciencia de sí mismo que le permitirá comprender cuál es la raíz de su miedo. ¿Son sus temores mayormente saludables, reales o ilógicos? ¿Sabes cuándo comenzó tu miedo? Una comprensión profunda de tus miedos, con las herramientas y la conciencia, te ayudará a eliminarlos. Es posible que también necesite la ayuda de un profesional de salud mental, y eso también está totalmente bien. Busque ayuda si la necesita.

Recuerde: el miedo no le sirve, no ayuda a la mayoría de las situaciones y le roba oportunidades. Muchas personas viven en una prisión de sus propios miedos. Si quieres estar libre de esta prisión, si quieres que estés libre del miedo, debes saber que puedes estarlo.